La paradoja del camarero que quería estar al otro lado

Hubo un día, no hace muchos años, en los que me encontraba sirviendo un menú degustación. El ambiente era el de un restaurante moderno y lujoso. Como cualquiera de los que podemos encontrar hoy en día en cualquier parte del mundo.

Ya sabéis, un chef mediático con varios restaurantes y un montón de turistas de lugares diferentes llenando las mesas (¿que seria de la alta gastronomía en España sin turistas?).

Tengo que reconocer que no me sentía completo allí. El esfuerzo físico y psicológico, me llevaron a resfriarme en pleno agosto. Entendí que no era muy sano lo que estaba haciendo. O mejor dicho, como lo estaba haciendo.

Pues lo que venia escribiendo… allí me encontraba yo. Sirviendo un platillo de alta gastronomía a una pareja que estaba de luna de miel en Barcelona, comiendo en un restaurante moderno de moda.

Yo quiero estar al otro lado, me dije a mi mismo.

A mi esto me encanta -me seguía repitiendo- pero prefiero comerlo y disfrutarlo que servirlo. Quiero vivir la experiencia desde el otro lado de la barra.

No tarde mucho en dejar ese trabajo. No era para mi.

Ahora mismo llevo viajando más de 10 meses por América latina. Yo no me quejo, desde luego. Pero recordé, mientras disfrutaba de una comida en Astrid y Gastón en Lima, de lo que pensé en su momento en aquel restaurante de Barcelona.

Donde yo estaba al otro lado.

¿El otro lado?, ¿que otro lado? parece ser que no existe lo que yo entendía como ”el otro lado”.

Se trata de como me siento en un momento determinado. Y lo más importante, de como yo interpreto la situación.

En Astrid y Gastón quería ser yo el camarero, o el sumiller. Quería darme a mi mismo la mejor experiencia de mi vida, recomendarme el mejor maridaje y hacer que me sintiera satisfecho con el trabajo bien hecho.

No quiero solo recibir felicidad degustando.

También quiero ser útil. Como descubrí al leer este articulo de Derek Sivers.

¿Por qué me sentía como lo hacia en estas diferentes etapas de mi vida?

Si entiendo la regla de Derek Sivers, donde la felicidad, la utilidad y la inteligencia son sinergias donde combinadas en armonía estamos creando una vida satisfactoria a todos los niveles; entiendo que:

Cuando trabajaba en el restaurante y quería ser el cliente, me sentía inteligente. Pero ni feliz ni útil por mi falta de experiencia y autoestima.

Cuando estaba comiendo en el restaurante y quería ser el camarero y/o sumiller, me sentía feliz e inteligente, pero no útil.

Está claro que en ambos caso hay una falta de equilibrio.

La cosa funcionará de forma perfecta cuando me sienta útil (por el valor que aporte en ese justo momento), inteligente (por elegir lo más adecuado para mi a largo plazo) y feliz (por haber elegido lo que hago y cómo lo hago).

¿Tu que opinas? ¿Cual es la mejor forma de sentirse satisfecho con todo a la vez que ejerces tu profesión?

 

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Mostrando 2 comentarios
  • Pablo Galisteo

    Hola Gustavo!
    Me alegra saber que no soy el único que ha experimentado algo así
    Lo importante es darse cuenta y poner solución
    Leer los artículos de Derek Sivers vale la pena, son muy prácticos.
    Un abrazo, amigo, desde La Paz! 🙂

  • Gustavo Mansuino

    Hola Pablo que tal?
    Tengo q decir que lo que escribes me ha pasado muchas veces…
    Un artículo MAS que interesante.
    Voy a dedicarle unos minutos al texto Derek Sivers… y quizás vuelva por aquí con algo más para comentar.
    Un abrazo desde Estocolmo.
    Gustavo.

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